sábado, 28 de mayo de 2011

EN BUSCA DE UNA MEJOR EVALUACION

Buscando mejoras en mi práctica docente he tenido la gracia de tener quienes me guíen a conseguirla.

Materiales para conseguir la información se nos facilitan. Qué orientadores han sido para mi conocimiento. Es así como el artículo de Lourdes Villardón Gallego, Evaluación del aprendizaje para promover el desarrollo de competencias. Un artículo que abarca todo lo concerniente a la etapa de evaluación en busca de un aprendizaje ideal. Donde se hace hincapié que de este proceso la retroalimentación es vital tanto para el alumno como para el docente.

Viendo cada acápite del artículo y relacionándolo con mi práctica docente, es lo que he estado buscando hasta el momento, lograr un aprendizaje más activo, individualizado, continuo, colaborativo, reflexivo, autoevaluable por ambas partes (alumno y docente), basado en el desarrollo cognitivo y todo con el fin de lograr un mejor perfil del egresado basado en competencias, donde se entremezcle las habilidades, los conocimientos y las actitudes, con lo que pueda lograr un profesional competente para realizar sus funciones y de manera proactiva cooperar con la sociedad y su desarrollo personal.

No todo es fácil, lo sé. El lograr hacer los cambios que erróneamente o quizás pueda decir, ignorancia docente, es lo que va a decidir mi avance. No solamente lograría mi avance como docente sino que también lograría con ello que el alumnado avance a un profesional ideal.

miércoles, 25 de mayo de 2011

OH TRADICIONALISMO

En unas de las referencias bibliográficas que nos ha facilitado mi profesora actual Sandra Hernández, ¨ LA EVALUACIÓN Y LA CALIFICACIÓN EN LA PERSPECTIVA DE ESTUDIANTES Y PROFESORES EN UN INSTITUTO DE FORMACIÓN DOCENTE¨ por Corral, Nilda J. y D’Andrea, Ana María, citan a Susana Celman (1998), donde advierte respecto al hecho de que las calificaciones en sí mismas sólo constituyen indicios de que algo “no anda bien”, pero no informan qué y por qué “no anda bien”, es decir, no indican qué es lo que debería modificarse.

Sí, nos hemos rodeado, crecido, manipulados por los métodos tradicionales y al momento de pensar concluímos diciendo: ¨Es que así hicieron conmigo y mira el resultado¨.

Por qué no analizamos esos momentos de frustraciones, impotencia cuando estudiábamos en los que nos pasábamos horas embotellándonos una cantidad de material dado con el fin de tener buenas calificaciones o no bajar el índice. Y en conclusión, de decenas o centenas de hojas embotelladas quizás quedó en nuestra reserva memorística un cuarto de todo ese material. Sacábamos un porcentaje que agradaba a uno mismo por la capacidad de llenar botellas, embotellado, y al profesor por que le hacíamos creer que hizo un gran papel.

Siempre dije que el que inventó los exámenes tuvo que ser alguien muy aburrido o decepcionado de todo. Es el momento en que se dispara el pulso, o baja la presión, o hasta convulsiona un alumno, donde se siente uno desamparado ante tanta presión y no saber qué hacer o preguntar ante la mirada penetrante del profesor porque no acepta ¨un chivo¨.

Pero ese profesor sabe ¿qué tanto esfuerzo hizo ese estudiante para poder lograr retener todo un material de conocimientos?, ¿qué sucedió que no pudo alcanzar lo esperado?, o ¿qué no entendió?, o ¿qué falló? Noooooooooo, la historia o novela termina con un examen, sale un número del sorteo y ese es el que se publica. Pero qué hizo, qué faltó por dar, qué beneficios logró. Nada de eso lo hace porque así le hicieron, así le enseñaron y si se logró con él pues hay que seguir con esa metodología.

¿Cuándo cambiar?

Es por eso que estoy en esta etapa de mi vida como docente, debo cambiar lo que no me gustó que me hicieran y así valorar mi esfuerzo como docente.

Ohhhhhh tradicionalismo.

domingo, 22 de mayo de 2011

INICIANDO UNA REFLEXION

Hoy, luego de varios días tratando de mantenerme comunicada bajo los efectos de la tecnología que como todo no es totalmente perfecta y predecible, puedo iniciar una reflexión de mi experiencia educativa.


El iniciar en la educación médica fue por las dudas dejadas por los antiguos profesores. En el que muchas materias pasaron, dejaron algo de conocimiento pero no tan sustancial y provechoso. Por esta razón busco dejar claro mis metas: que al salir de mi materia sepan qué es, para qué es y en qué pueden utilizarla.


He tenido que utilizar todos los medios tecnológicos para lograr la atención e interés del alumnado. De todos no se si lo he logrado, pero si sé que ha habido algo cuando un antiguo alumno me refiere de un caso y me dice que se recordó de lo que había aprendido durante ese ciclo conmigo.


Mi materia es muy compleja. Necesita de recopilar todos los conocimientos previos de las otras materias para poder llevar a cabo la acción en anestesiología. Y si esos conocimientos no quedan bien explícitos, resulta más lento el proceso de dejar claro el por qué de ciertas acciones en la anestesiología.


Así como es compleja la materia, es complejo el programa. Mucho material en poco tiempo y se trata de abarcar lo más esencial de la materia.


Para no cometer los errores de otros profesores y que fueron mis profesores también, he tratado que la clase sea más interactiva. Llevar a clases materiales o instrumentos de anestesia, videos y hasta la creación de un blog para lograr que exista más actividad y comunicación entre el alumno y yo.


Los videos han logrado que puedan aclarar muchas dudas de la función del anestesiólogo y más el primero que le pongo el primer día de clases: ¨La dura realidad de la anestesia¨. Esperando de ellos los comentarios y es con ello cuando expresan que tenían otra visión de la anestesiología. Como uno que expresó: ¨Si ese video me lo hubiesen puesto antes de dar otras materias, hubiese entendido el por qué de ciertos medicamentos¨. Eso me llenó de satisfacción y sigo poniéndolo, y siempre escucho buenos comentarios.


El blog lo empecé a crear al iniciar la especialidad en pedagogía, siguiendo pautas para mejorar mi docencia. Pero al principio pensé que fue un error haberlo creado, pues no ingresaban, no compartían. Ya en el verano y el semestre siguiente de 3 estudiantes ingresaron 14. Ahí podía ver que sí estaban interesados. Por tal razón seguí incluyendo artículos interesantes que encontraba o me enviaban, los cuales comentaba en clases.


En este ciclo decidí cambiar la manera de evaluar a los estudiantes. Esa evaluación tradicional en el que el mayor porcentaje resulta ser el examen.


Todos están atentos a ese examen, que cuánto vale, qué cantidad de prenguntas tiene y, al final lo toman, lo corrijo pero no puedo retroalimentar porque hay que continuar el programa. No les puedo hacer ver a los estudiantes que con el examen no es que lograrán los conocimientos sino con lo que aprenden durante el ciclo. Por esta razón busco más participación de ellos, veo sus comentarios, sus dudas e inquietudes, puedo observar las caras de interés por querer saber. Y así puedo corregir los errores de conocimiento, retroalimentar mi materia de manera interactiva.


En la clase de la semana pasada y primera de Evaluación de los aprendizaje, pude observar cómo pudo mantener en acción la profesora a todos nosotros, hacernos olvidar del tiempo a excepción de que cada actividad tenía un tiempo. Nos olvidamos hasta del cansancio del día y hasta salimos mucho más tarde.


Se que puedo lograr mejorar mi docencia. Cada técnica utilizada en nosotros es como la guía para nuestra labor docente. Debo seguir, pues es un enamoramiento a lo calladito. Va creciendo sin darnos cuenta y nos volvemos adictos a dar clases a pesar del cansancio de nuestra carrera.