En este ensayo reflexivo doy cuenta del proceso de cambios en el desarrollo de mi práctica educativa y que ha servido para lograr mejoras pedagógicas en mí.
Como docente no formada en el área de pedagogía, como carrera inicial, sino por la preocupación de buscar cambios sobre el concepto de lo que es la materia en el área de la medicina (anestesia, reanimación y dolor) y principalmente en el profesional médico en formación, voy a raíz de la especialización encaminándome a poder dar mejor de mí para este estudiantado. Pero desde un inicio se me entrega un programa donde observo una gran cantidad de material clasificado por semana. Una carrera de materiales de la materia en anestesiología contra el tiempo, ver cuánto puedo dar al estudiantado, un material muy pesado, con muchos conceptos de los cuales sé que debería tomar en muchos más dedicación en explicar, pero no puedo aclarar todo porque ahí está el parcial. Un parcial donde trato de introducir una gran cantidad del material ya dado y que estaba en el programa. Se corrige, pero veo que el obstáculo tiempo impide retroalimentar, sacar de dudas, de hacer ver al estudiante en qué ha fallado. No he podido evaluar qué tanto han aprendido durante el ciclo. En conclusión me he sentido vacía como docente. Es como si fuera una máquina, se enciende, echa andar, produce un material sin inspección de calidad hasta que se apaga en espera de volver a encenderla. He visto la necesidad de hacer, pensar en transformaciones, cambios para mejorar mi proceso educativo, la necesidad de sentirme bien conmigo misma de que lo que estoy transmitiendo de alguna manera, poco o mucho quede en el estudiantado.
A raíz de esta nueva clase en la especialización he podido ver que sí hay cambios, que sí puedo hacer cambios en la manera de evaluar a mis estudiantes. Que lo principal está cómo y qué transmito en cada clase. Esas serie de interrogantes y dudas con relación a mi práctica docente y a mi forma de evaluar tiene una vía de solución, que me permite mejorar mi trabajo en el aula y obtener mejores resultado en el aprendizaje y tratar de lograr un sistema de evaluación que responda a las necesidades e intereses de la universidad, de las propuestas y exigencias en el ámbito universitario, un sistema evaluativo que sea factible y oportuno para los estudiantes. Por esto comparto la idea que expresa en un artículo encontrado vía internet ¨Sistema de Evaluación Docente en la Universidad de Costa Rica¨ de Carolina Bolaños Calderón, María Lourdes Calderón Laguna, Miguel Ángel González Castañón, José Miguel Gutiérrez Mata, Lorena Kikut Valverde,Alicia E. Vargas Porras donde expresa: ¨ La realidad educativa que se evalúa se percibe como predecible, contabilizable, generalizable y,sobre todo, libre de valores, para mantener una objetividad que separe al evaluador del objeto evaluado. Esta concepción caracteriza una evaluación de carácter sumativo, centrada en los productos, casi siempre realizada por agentes externos, utilizando tecnicismos con pretensión de objetividad científica, realizada al final de los procesos. Su finalidad principal es el control¨.
Por lo tanto, hay que buscar cambios, debo hacer cambios, interpretar y comprender este proceso de evaluación. Es por ello que ahora estoy reflexionando mi situación, mis problemáticas y a raíz de mis preocupaciones lograr mejoras en mi práctica docente para un resultado más competente.
En un principio de mi carrera docente el tradicionalismo era lo más influyente en mi al momento de evaluar. Aunque en las cátedras empecé hacer cambios en cuanto a didácticas. Buscaba lograr mayor atención en el alumnado para que conociera más de lo que es la materia, una cantidad de material semanal por siete semanas que concluía con un parcial. Veía al momento de corregir donde fallaba lo que me incitaba a poner más énfasis en esa parte en mis próximas clases con otros grupos ya que con el grupo que estaba evaluando no podía volver hacia atrás para aclarar dudas pues tenía mayor cantidad de material nuevo de acuerdo al programa. Esto me ha hecho sentir que mi labor docente se quedaba a medias, no puedo evaluar con exactitud si lo que doy deja huellas de conocimiento en los estudiantes, es un reconocimiento de que el aprendizaje se basa en un proceso de apropiación de la experiencia con cada uno de los ciclos semestrales en la universidad, que ha hecho que esas concepciones tradicionales relacionadas con la enseñanza deban ser reconsideradas. Y a raíz de ir conociendo más de lo que puede un docente hacer en su práctica, de los cambios pedagógicos que han surgido comprendo que cada vez se aprende más y todo con el fin común de dar una mejor docencia para lograr un mejor fruto del estudiantado. Pensamiento que es corroborado con un párrafo que pone como cita y de manera introductoria Francisco Javier Córdoba Gómez en su artículo La evaluación de los estudiantes: una discusión abierta : “La evaluación se reconoce actualmente como uno de los puntos privilegiados para estudiar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Abordar el problema de la evaluación supone necesariamente tocar todos los problemas fundamentales de la pedagogía. Cuanto más se penetra en el dominio de la evaluación, tanto más conciencia se adquiere del carácter enciclopédico de nuestra ignorancia y más
ponemos en cuestión nuestras certidumbres. Cada interrogante planteado lleva a otros. Cada árbol se enlaza con otro y el bosque aparece como inmenso” (CARDINEL, 1968).
Al buscar cambios pedagógicos en mi hacer docente para lograr más interacción con el estudiantado, e implementado con mayor énfasis en este ciclo, he podido concebir que el proceso de enseñanza-aprendizaje que estoy llevando donde logro mayor creatividad, más participación por el estudiantado, un proceso más activo y por el cual puedo evaluar más individualmente al estudiante y comprender dónde están las dudas, y saber qué tanto ha indagado o investigado sobre el tema. Es así, entre esas implementaciones está la utilización de la tecnología y por el cual pido sus opiniones y donde les doy la oportunidad de aprender a aprender por ellos mismos, siendo yo el guía de ese aprender. Como refiere Rafael Flórez Ochoa en su artículo: Evaluación Pedagógica y Cognición: ¨Si los estudiantes tuvieran un buen profesor que no sólo dictara la clase tradicional, sino que desplegara una enseñanza distinta donde los estudiantes tuvieran uso de razón y oportunidad de movilizar su pensamiento y de responsabilizarse de analizar y pensar los temas de la clase, de darle sentido a los conceptos desde sus experiencias previas, de reflexionar sobre las preguntas propuestas y formular conjeturas e hipótesis de solución para ser discutidas y experimentadas, los resultados serían diferentes, ya que el individuo no aprende sino lo que él mismo elabora y piensa¨. Con lo que me lleva a concluir que estoy encaminada, que estoy logrando cambios más conceptuales en mis alumnos. Lo empecé con este grupo y he visto que sí se pueden hacer cambios, de la metodología tradicional a un método más participativo, cambios en los contenidos curriculares con tal de lograr un proceso de formación más participativo, más autenticidad, aunque se entremezcla la transmisión de contenido científico-técnico, el de traducir esos contenidos pero estoy logrando en establecer en que cada estudiante acceda progresivamente y secuencialmente a su desarrollo, donde exista interacción y comunicación de los alumnos y que aprendan a pensar por sí mismos. Que exista retroalimentación y un aprendizaje significativo.
Voy a hacer los comentarios en el trabajo enviado en la plataforma. Sandra
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