miércoles, 25 de mayo de 2011

OH TRADICIONALISMO

En unas de las referencias bibliográficas que nos ha facilitado mi profesora actual Sandra Hernández, ¨ LA EVALUACIÓN Y LA CALIFICACIÓN EN LA PERSPECTIVA DE ESTUDIANTES Y PROFESORES EN UN INSTITUTO DE FORMACIÓN DOCENTE¨ por Corral, Nilda J. y D’Andrea, Ana María, citan a Susana Celman (1998), donde advierte respecto al hecho de que las calificaciones en sí mismas sólo constituyen indicios de que algo “no anda bien”, pero no informan qué y por qué “no anda bien”, es decir, no indican qué es lo que debería modificarse.

Sí, nos hemos rodeado, crecido, manipulados por los métodos tradicionales y al momento de pensar concluímos diciendo: ¨Es que así hicieron conmigo y mira el resultado¨.

Por qué no analizamos esos momentos de frustraciones, impotencia cuando estudiábamos en los que nos pasábamos horas embotellándonos una cantidad de material dado con el fin de tener buenas calificaciones o no bajar el índice. Y en conclusión, de decenas o centenas de hojas embotelladas quizás quedó en nuestra reserva memorística un cuarto de todo ese material. Sacábamos un porcentaje que agradaba a uno mismo por la capacidad de llenar botellas, embotellado, y al profesor por que le hacíamos creer que hizo un gran papel.

Siempre dije que el que inventó los exámenes tuvo que ser alguien muy aburrido o decepcionado de todo. Es el momento en que se dispara el pulso, o baja la presión, o hasta convulsiona un alumno, donde se siente uno desamparado ante tanta presión y no saber qué hacer o preguntar ante la mirada penetrante del profesor porque no acepta ¨un chivo¨.

Pero ese profesor sabe ¿qué tanto esfuerzo hizo ese estudiante para poder lograr retener todo un material de conocimientos?, ¿qué sucedió que no pudo alcanzar lo esperado?, o ¿qué no entendió?, o ¿qué falló? Noooooooooo, la historia o novela termina con un examen, sale un número del sorteo y ese es el que se publica. Pero qué hizo, qué faltó por dar, qué beneficios logró. Nada de eso lo hace porque así le hicieron, así le enseñaron y si se logró con él pues hay que seguir con esa metodología.

¿Cuándo cambiar?

Es por eso que estoy en esta etapa de mi vida como docente, debo cambiar lo que no me gustó que me hicieran y así valorar mi esfuerzo como docente.

Ohhhhhh tradicionalismo.

1 comentario:

  1. En gran medida estoy de acuerdo contigo. Pero tambien hay que preguntarse si ese profesor se preguntó ¿Para qué evaluava? y si el examen estaba en coherencia con el aprendizaje pretendido...

    El examen es un recurso entre los muchos que podemos emplear para valorar el aprendizaje logrado, pero no debe ser el unico, el corresponder a un "para qué" que a su vez debe estar contemplado en la planificacion que hagamos.

    Titulas el articulo "Oh Tradicionalismo", por lo que los cambios deben ir de lo tradicional hacia una evaluación formativa. En este articulo, al final, te refieres a los cambios, pero cuales planteas a partir de lo que has leido?

    Me gustaría que lo precisaras.

    Sandra

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